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Archive: March 2007

L'ancrozijet odla Dalmat

manusaldiaskuhlmann 24/03/2007 @ 03:35

Exò vantas aveu la meiu prieten Fenija le lanc Dalmat improvul. La pont vas coi noi xavam nono teip od strotûr gramatikalàs ciuncivut danter od parameterne upjetifne.
Jedam diziunâr bilifas exò coi vas jedam indispensavilàs soluzij at naster stancamano dialetikòs. La Dalmat xavas coi vasan jedam lanc alivàs. Aput dancje e Têu per acest uportunìtau.

Menos mal se está haciendo algo... poco, pero algo.

manusaldiaskuhlmann 24/03/2007 @ 02:22

...Y seguimos en la Era del Deshielo, camino hacia la del A-Hielo.

¡Árbol abajooooo! ¡Ballena a la vistaaaaa! ¡Fuga de combustibleeeee! Pero… ¿Tratado a la basura? Sin duda, acostumbramos a oír con pasiva y perpleja frecuencia expresiones como las primeras; pero rotular un tratado de “desechable” o de “reciclable”, como quien bota el confort recién usado al WC… ¡Resulta una aberración! Está bien; el “Protocolo de Kyoto” -instrumento internacional destinado al control de la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono por los países industrializados, con el fin de reducir el fenómeno del “calentamiento global”- aún no es un tratado plenamente operativo, pero existía un deber al menos moral por parte de los Gobiernos de las grandes potencias de hacer todo lo posible por ponerlo en vigencia.
Cuando el actual Presidente de los Estados Unidos de América asumió el cargo, no dudó en dejar de lado el compromiso asumido por su antecesor en la materia, liberando a la industria estadounidense –principal fuente de contaminación a nivel mundial, con el no despreciable 36% del total de polutas emisiones- de todo límite o restricción.
Asistimos a un escenario francamente alarmante, en que no sólo hemos puesto en peligro a las demás especies, sino que también nuestra propia existencia… ¿De qué sirve en el ámbito técnico dar un artificial impulso a la alicaída economía estadounidense, con el pretexto de mejorar -por accesoriedad- el frágil orden económico mundial, si en unos años más el mismo sujeto beneficiario del mercado –en términos simples, el hombre- no encontrará más refugio que las yermas cumbres de las montañas; únicos lugares a los que las alguna vez dulces aguas polares no podrán alcanzar?
Afortunadamente, queda una ventana abierta; una esperanza para muchos. Hace pocos días, Europa llegó a consenso para reducir sus emisiones de CO2 hasta en un 20%, ampliables a 30% en caso de colaborar otras potencias en su esfuerzo… Han dado el primer paso para evitar dentro de pocos años llegar a oír, con atonía: ¡Hombre al agu…! Glup glup glup (Fin).

¿Un Árbol sin Raíces?

manusaldiaskuhlmann 24/03/2007 @ 02:07

Cristianismo y Unión Europea

Europa avanza hacia una cada vez mayor unión económica y política. Es en este contexto que los ciudadanos del viejo continente -específicamente los de la Unión Europea- han decidido darse un cuerpo normativo básico y representativo; esto es, una Constitución “propiamente europea”. Parece haber consenso entre los diversos sectores de opinión respecto de la necesidad de una carta magna común. Con todo, uno de los mayores debates se dio algún tiempo atrás en torno a la redacción del preámbulo, en el borrador de ese texto legal... Así es como terminó por omitirse en forma notoria y conciente cualquier alusión directa a Dios o al Cristianismo. Procedió entonces el legislador a leer orgulloso y con voz ceremoniosa, la primera frase de su anhelada Constitución: “Con la inspiración de las herencias culturales, religiosas y humanistas de Europa...” ¡Bah! ¿Qué pasó? Bueno, resulta fácil notar que se borró de un plumazo toda la herencia religiosa cristiana, que ha dado forma al continente en cuestión, por más de mil años. ¿Cómo se explica esto? El breve pero trascendental rechazo encuentra su origen en la influencia de un movimiento que, al ser excluyente, se sitúa -en forma paradójica- en la antípoda de aquello que pretende ser: uno de carácter “neutral”. Me refiero al laicismo “de corte volteriano”, o si se quiere, al laicismo “antirreligioso”, que dista bastante de uno “a-religioso” o “no confesional”. Efectivamente, ya se hace la distinción entre “laicismo” y “laicidad”, siendo el segundo la exageración del primero. Pues bien; fue justamente ese extremo lo que finalmente terminó por imponerse en la redacción de la Carta Fundamental europea.
Los laicistas arguyen una serie de razones para defender la mentada omisión, siendo las más emblemáticas las siguientes:
- O bien miramos nuestra historia y encontramos a la herencia cristiana(...) o miramos nuestro futuro(...) es decir, una sociedad europea que debe hacer del laicismo un valor fundador. No entiendo por qué tendría que oponerse una cosa con la otra: Podemos reconocer el pasado, sin cerrarnos a la perspectiva del futuro. De hecho, según un defensor de las raíces cristianas, “(...)pertenece a nuestra condición de seres humanos vivir históricamente, (...)esto significa que los hombres de cada generación asumen las posibilidades creativas que les han transmitido las generaciones anteriores(...) Transmitir viene del latín tradere, de donde procede tradición(...)”
- La separación de la Iglesia del Estado -que en Francia es absoluta- es uno de los mayores logros de la cultura cívica europea. Una dimensión religiosa(...) comporta más riesgos que ventajas(...) Primero que todo, frente a esto, cabe señalar que las referencias a Dios o al Cristianismo se encuentran presentes en las Constituciones de una serie de países europeos que -en conjunto- abarcan más de la mitad de la población europea. Por otro lado, resulta una suerte de “imperialismo cultural” -según algunos ya han advertido- el hecho de establecer en la Carta común un modelo de laicismo que sólo se ve en Francia. ¿Qué sucede con los restantes veinticuatro Estados que conforman la Comunidad?
- La Unión Europea no podría sostener su lema “Unión en la Diversidad” si enuncia la exclusividad de la herencia religiosa cristiana. En cuanto a esto, cabe señalar que el Cristianismo no es excluyente, sino integrador. Por otra parte, nadie alega la “exclusividad”, toda vez que se está planteando una enmienda que agregue la expresión “especialmente cristianas”, haciendo énfasis en ese carácter, sin negar otras realidades. En tercer lugar, el reconocimiento de una realidad histórica como el Cristianismo no discrimina a nadie ni menos supone confesionalidad alguna: la historia fue así, guste o no. Finalmente, ¿Quién niega la tolerancia existente hacia comunidades no cristianas en Inglaterra, Dinamarca, Finlandia, Grecia o Malta? Nadie se escandaliza porque todos ellos sean hace rato Estados confesionales cristianos... ¡Sí, en pleno siglo XXI! Es más; siendo verdaderos modelos de integración, ni siquiera el Papa postula la confesionalidad de un futuro Estado “europeo”.
Los laicistas han pretendido convertir el laicismo en su propia religión, acabando de paso con el ejercicio de toda libertad religiosa, como en el peor de los fundamentalismos. No nos confundamos si –haciendo mal uso de una célebre frase- nos llegan algún día a decir: “Dad al César lo que es del César, pero también lo que es de Dios”.

La Obra

manusaldiaskuhlmann 24/03/2007 @ 01:56

Uno de mis cuentos:

LA OBRA

El teatro estaba lleno y el drama, por comenzar. Ahora, todos en silencio. Las cortinas se hacen a un costado, se levanta el telón y comenzamos a presenciar quizá la obra más polémica del siglo pasado; una cargada de utopía e idealismo, pero también de engaño, esclavitud y muerte…

Primer acto: Un extenso e inquietante rectángulo de tela roja con una hoz, un martillo y una estrella dorados aparece con afán triunfante sobre el escenario, guiado por uno de tantos seres grises de botas embarradas. Su líder -un aparecido personaje calvo- toma la palabra y hace suya lo que él llama la voz de los trabajadores, soldados y campesinos. La blanca y nostálgica Rusia de octubre termina en la roja Unión de los Soviets, teñida violentamente desde un comienzo por la sangre de los Zares.

Segundo acto: Fin de la Segunda Gran Guerra y escisión del mundo en dos grandes bandos; uno situado a la izquierda y el otro a la derecha del gran escenario. Levantan los actores de aquel lado un muro pintado de gris -del mismo tono de los personajes del primer acto-. A simple vista parece sólido; resistente en lo conceptual como el hierro y tosco en lo práctico como el hormigón. Sin embargo, esa división no es más que una mera fachada; ¡Qué habilidad y poder de convencimiento! Es, en realidad, una brecha vacía, cuya sima calzaría -actos más tarde- en los incómodos zapatos del fracaso.

Tercer acto: A diestra, vemos cómo aparecen expresivos carteles de júbilo y descontento, papeletas de voto y avisos publicitarios; y a siniestra, carteles oficiales, papeletas oficiales y avisos oficiales... La atención del público –acostumbrada por estos días más bien a lo primero- se centra entonces en la segunda mitad. Aparece un solo líder, un solo partido, una sola voz, un solo silencio… Claro, silencio que no es de uno solo, sino de todos. Se asoma protagonista un bigotudo sonriente, sentado bonachonamente en su trono con gesto imperativo y abajo, bueno, un personaje anónimo que –con una venda en la boca y unos ojos torturados por el miedo- lleva una cruz negra por todos aquellos que, desafiando al monoateísta de arriba, desaparecieron en algún lugar de la estepa siberiana, bajo la estrella roja del poder.

Cuarto acto: Se levanta una estructura inmensa que organiza, controla y ve todo… En la cima sigue el sillón del bigotudo, quien ya no está y que -a estas alturas- ocupa otro monarca sin corona. Se pone gentilmente al personaje del “ciudadano izquierdo” dentro del espacio que –por supuesto, en forma equitativa- se le asigna en un block o mole habitacional, escuetamente representados por un manojo de llaves. En él, se le indica que ha de desenvolverse a su antojo, pero dentro de las directrices y parámetros de lo que permite el Partido, claro está. Se le da educación y salud sin costo, por la entrega de un libro encarnado y un fonendoscopio –para que se encuentre en óptimas condiciones de realizar su también asignada labor productiva al interior de la estructura de la hoz y el martillo- y se le permite ratos de ocio con una pelota roja, gracias a sendos espectáculos montados también en concordancia con la poco estética forma del grueso y aparatoso edificio.

Quinto acto: Mientras los actores de la derecha congelan sus movimientos y desaparecen en la oscuridad –dándose con ello todo el énfasis a sus amurallados vecinos- aparece otro personaje calvo, golpeando enérgicamente con su zapato una mesa multinacionalmente redonda… Se asoma también un segundo bigotudo -aunque de boina-, acompañado de su doctor de cabecera -verde y ahumado compañero barbudo- ambos, en una ínsula escenográfica y perfectamente bananera, si no fuera eso sí por el frío gris impreso en los centros de detención y en las precarias balsas de quienes huyendo sigilosamente hacia el otro lado, no logran alcanzarlo.

Sexto acto: Comienza la verdadera “revolución”; esta vez desde abajo. Los mismos seres grises del comienzo se atreven a hablar por primera vez y a gritar a los cuatro vientos que ellos son el pueblo. Sacuden a la súper-estructura y esta se desploma en pocos segundos... En forma sorpresiva se enciende el lado derecho del escenario. Los ciudadanos -izquierdos y derechos, desorientados- echan abajo el muro… En medio del colapso y con todo el brillo del protagonismo desciende entonces la figura visible, palpable y humana de la Libertad.

Cae el telón. La obra, ha terminado.

91

manusaldiaskuhlmann 24/03/2007 @ 01:16

Unter Gottes Schutz
1 Wer unter dem Schirm des Höchsten sitzt und unter dem Schatten des Allmächtigen bleibt, 2 der spricht zu dem HERRN: Meine Zuversicht und meine Burg, mein Gott, auf den ich hoffe. 3 Denn er errettet dich vom Strick des Jägers und von der verderblichen Pest. 4 Er wird dich mit seinen Fittichen decken, und Zuflucht wirst du haben unter seinen Flügeln. Seine Wahrheit ist Schirm und Schild, 5 dass du nicht erschrecken musst vor dem Grauen der Nacht, vor den Pfeilen, die des Tages fliegen, 6 vor der Pest, die im Finstern schleicht, vor der Seuche, die am Mittag Verderben bringt. 7 Wenn auch tausend fallen zu deiner Seite und zehntausend zu deiner Rechten, so wird es doch dich nicht treffen. 8 Ja, du wirst es mit eigenen Augen sehen und schauen, wie den Gottlosen vergolten wird. 9 Denn der HERR ist deine Zuversicht, der Höchste ist deine Zuflucht. 10 Es wird dir kein Übel begegnen, und keine Plage wird sich deinem Hause nahen. 11a Denn er hat seinen Engeln befohlen, dass sie dich behüten auf allen deinen Wegen, 12 dass sie dich auf den Händen tragen und du deinen Fuß nicht an einen Stein stoßest. 13 Über Löwen und Ottern wirst du gehen und junge Löwen und Drachen niedertreten.14 «Er liebt mich, darum will ich ihn erretten; er kennt meinen Namen, darum will ich ihn schützen. 15 Er ruft mich an, darum will ich ihn erhören; ich bin bei ihm in der Not, ich will ihn herausreißen und zu Ehren bringen. 16 Ich will ihn sättigen mit langem Leben und will ihm zeigen mein Heil.»

(Cita bíblica)

La filosofía inherente a la expresión tudesca nos deja en la puerta de un plano espiritual cargado no tanto de exactitud, como de profunda medita- y admiración.


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